@LíneaCaliente
Por Edgar Hernández*
La Dirección General de Bachillerato de la Secretaría de Educación de Veracruz se ha convertido en la Cueva de Alí Baba en donde bajo la tutela de su titular Armando Méndez Arlandiz se hacen negocios millonarios ante la omisión ¿acaso complicidad? de Claudia Tello.
Con un presupuesto superior a los 26 millones de pesos bachilleres enfrenta serias dudas en su manejo presupuestal al acumular cerros de quejas por el despilfarro en viáticos, tráfico de influencias, descaradas aviadurías, cobro de moches para promociones laborales y gastos de oficina desmesurados.
Méndez Arlandiz, protegido de la Secretaria de Educación Claudia Tello por razones que mueven a la duda, inició desde su llegada una acuciosa labor de colocación de sus favoritos en las plazas sustantivas de Bachilleres a cambio de dinero.
De acuerdo a denuncias públicas, cartas abiertas y señalamientos de carácter periodístico Méndez Arlandíz, quien en el pasado reciente ocupó diversos cargos menores en el Ayuntamiento de Veracruz en diferentes periodos con el PRI y se dice docente-administrativo en el COBAEV “carece de experiencia destacable en el ámbito de administración educativa”.
Así, a más de un año de la actual administración en la Dirección de Bachillerato, han salido a flote señalamientos delicados sobre presuntas irregularidades, falta de experiencia en los cargos clave y un manejo poco claro de los recursos públicos.
Y es que su gestión ha estado marcada por decisiones cuestionadas y una supuesta prioridad en temas políticos más que educativos.
Incluso, es del dominio público que la remoción del director del Colegio Preparatorio de Xalapa Matutino, Luis González, fue por razones políticas y por no permitirle la crítica interna.
Trabajadores de la DCB aseguran que actualmente existe un ambiente de presión constante de parte de Méndez Arlandiz.
También se cuestiona el perfil de funcionarios dentro de la institución, señalando la falta de experiencia específica en educación media superior, lo que se refleja en deficiencias operativas y administrativas.
Pero el punto más grave gira en torno al uso del dinero.
En la dirección citada se reporta una nómina de 75 personas con un gasto anual cercano a los 14 millones de pesos, donde no quedan claras las funciones de muchos de los empleados, varios con cargos de nivel alto como “analistas administrativos”, mismos que en realidad no son más que aviadores.
Ello amén de las serias sospechas en el manejo de recursos público para las tareas administrativas:
Más de 16 millones de pesos por venta de libros sin explicación clara sobre su uso y destino; casi 2 millones en estudios e investigaciones, sin detallar en qué se aplicaron; recursos distribuidos de forma desigual entre escuelas, sin criterios transparentes e ingresos por cafeterías sin rendición de cuentas.
Todo esto mientras hay planteles que no cuentan con recursos para servicios básicos, mobiliario o mejoras en infraestructura.
Así, mientras los morenos hablan de “austeridad republicana”, desde dentro aflora otra realidad: una burocracia costosa, opacidad y abandono educativo.
Méndez Arlandiz resultó todo un sibarita para el gasto público.
Recién asistió a los juegos deportivos de Orizaba en donde tanto le gustó la ciudad que decidió estar una semana vacacionando en los mejores hoteles y restaurantes degustando las mejores viandas.
Ello mientras las escuelas de bachillerato en un 90% carecen de computadoras, mesabancos, laboratorios de prácticas; no hay ventiladores en los salones, tampoco material didáctico para que los docentes puedan aplicar actividades a los alumnos.
Los paterfamilia han urgido la necesidad de hacer una auditoría a la Dirección General de Enseñanza Media Superior y Superior y llamar a cuentas a Méndez Arlandíz quien en menos de un año tejió una red de complicidad y recomendados para completar la modesta residencia que actualmente construye en «Punta Tiburón».
A todo ello habría que insistir en que, a pesar de las denuncias públicas y pruebas concretas presentadas ante Claudia Tello, esta hace como si la virgen la mira.
Se sospecha, de manera fundada, en la complicidad.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo
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