UN INFIERNO EN EL QUE YA SE ACOSTUMBRARON A VIVIR

Jul 8, 2026 | Columnas

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Desde el Café

Bernardo Gutiérrez Parra
En mi columna del lunes dedicada a las alegrías que nos dio el Tri
en cinco partidos escribí: “Y acá en la aldea, fueron días en que nos
olvidamos que Veracruz es el estado más peligroso y letal del país
para ejercer el periodismo”. Y con eso tuve lector para que me
apedrearan el rancho.
Me dijeron de todo: mentiroso, mitotero, embustero, argüendero,
falso, falaz, farsante, inventor de falsedades y hasta hijo de mi
neoliberal y conservadora mamacita.
¿De dónde sacaste semejante falsedad cuando los índices de
violencia han bajado en la entidad y los asesinatos de periodistas son
hechos aislados?, me increparon varios lectores y la respuesta me la
dieron tres fuentes.
Si te vas al buscador de Google y le preguntas cuál es el estado más
peligroso del país para ejercer el periodismo, te dará esta respuesta:
“Veracruz es considerado el estado más peligroso y letal de México
para ejercer el periodismo. En lo que va del siglo XXI, la entidad
acumula más de 30 asesinatos y múltiples desapariciones de
comunicadores, una crisis agravada por la violencia del crimen
organizado y la impunidad”.
De acuerdo con Artículo 19, el organismo internacional defensor de
la libertad de expresión, Veracruz es históricamente el estado más
peligroso para ejercer el periodismo en México, al acumular la
mayor cifra de homicidios contra comunicadores a nivel nacional.

Por su parte, el Sistema Ejecutivo Nacional de Seguridad Pública
(SENSP), dice que Veracruz concentra más del 20% del total de
asesinatos de periodistas en el país documentados desde el año 2000.
Tres fuentes distintas dan la misma respuesta: Veracruz es la entidad
más letal para los periodistas. Y el hallazgo sin vida de la reportera
Roxana Guzmán (sacada por la fuerza de su hogar por tres hombres
armados el 2 de junio) no hace más que confirmar la regla.
Mal pagados, mal comidos, sin IMSS o ISSSTE y sin protección de
las autoridades, los periodistas veracruzanos ocupan los sitios más
bajos de la escala social porque ahí los han refundido las propias
autoridades. Y si carecen de protección, por lógica están en la
indefensión.
“Si quieres ver a un periodista indefenso ven a Veracruz”, leí alguna
vez por ahí.
Pero no sólo adolecen de abandono o ninguneo, también padecen a
la legisladora Bertha Ahued Malpica, presidenta en el Congreso
local de la Comisión Permanente de Atención y Protección de
Periodistas, cuya atención y protección a los compañeros del gremio
ha dejado muchísimo que desear.
La semana anterior y al referirse al asesinato de Roxana, calificó el
hecho de “grave” aunque de inmediato lo minimizó: “No es nada
comparado con las agresiones de otros años”.
Pero fue más allá al asegurar que ese tipo de agresiones afectan la
imagen del estado porque “lo que queremos es que venga gente a
Veracruz. Entonces, pues este tipo de notas no nos deja nada
(bueno), al contrario”.
“Si por Bertha Ahued fuera, pediría a los periodistas que se larguen
de Veracruz para que los maten en otro estado”, me dijo un analista
que no anda nada errado.

El analista agregó que si bien es cierto que nuestra entidad es
riqueza histórica, cultural y gastronómica; pueblos mágicos, paisajes
de ensueño y gente buena, noble y trabajadora. Hay otro Veracruz
que tiene que ver con decenas de masacres y asesinatos como el de
Roxana que rayan en lo inhumano.
Lo que le faltó agregar, es que gracias a su excelente trabajo
legislativo y a la defensa espartana que ha hecho de los compañeros
del gremio, es seguro que doña Bertha repita como legisladora en el
2027 y quizá siga llevando la Comisión de Atención y Protección de
los Periodistas.
¡Vive Dios!
Sobre el Veracruz de hoy y el asesinato de Roxana el periodista
Filiberto Vargas escribió: “Cuando las autoridades estatales les
hablen de que Veracruz es ‘un estado seguro’, cuando les cuenten
que aquí ‘se respeta la libertad de expresión’, cuando escuchen a
algún servidor público hablar de que ‘ha bajado la incidencia
delictiva’, recuerden este caso” (el caso de Roxana).
Y a mi sólo me resta agregar que así como Veracruz es un estado
maravilloso, también se ha convertido en un infierno letal para los
periodistas. Un infierno en el que para su desgracia, ya se
acostumbraron a vivir.
bernagup28@gmail.com