Sin tacto
Por Sergio González Levet
Hay un grito cuyas ondas empiezan a recorrer todo el país. No es un canto
ilusionado, ni un alarido desgarrador; es más bien un clamor lleno de hartazgo, de
decepción, de enojo.
Es el Grito del Mundial.
Será una especie de porra al revés que definirá la presencia del público
nacional ante la fiesta del futbol cuyas migajas nos regaló la FIFA para que la
aprovecharan mejor los gringos. Será un rugido que escucharán en México los
jugadores de equipos emergentes como Sudáfrica, Uzbekistán, Corea del Sur y
Túnez; de medianones como Colombia y Japón, y de solamente dos grandes:
Uruguay y España.
El Grito del Mundial se va a percibir, estruendoso, en el Estadio Azteca de la
Ciudad de México, en el BBVA Bancomer de Monterrey y en el Akron de
Guadalajara.
Pero va a ser exclamado también en las plazas públicas, en los antros, en los
restaurantes, en las cantinas; en los convivios tan amistosos y familiares como
futbolísticos, aderezados de la mexicana alegría y de botanas como solamente se
preparan en esta tierra maravillosa: que el guacamole que nos quieren expropiar
los yanquis, que el chicharrón duro, que el pico de gallo, que los totopos con
frijoles, que los tacos de hechura infinita y sabor inimaginable.
Cuidado, no es el famoso y originario grito contra el portero rival cuando
despeja, que la FIFA considera homofóbico y que tantas multas le ha costado a la
Federación Mexicana de Futbol, es decir, a los dueños de los equipos
profesionales.
El Grito del Mundial no servirá para celebrar los goles de nuestra errática
selección nacional, ni los del país que adoptaremos como nuestro favorito cuando
México quede fuera y otra vez no llegue a jugar su quinto partido.
No tiene nada que ver con el estruendoso “Goooool”, que escucharemos de la
garganta de los fanáticos del Deporte del Hombre (y de la Mujer, para las y los
feministas), que recibiremos como un aullido de los narradores en las radios y las
televisiones, o como un desfogue de la ansiedad contenida para todo ser humano
que ya no aguanta la presión de tener que vivir en este mundo patas para arriba,
violento e injusto, poco compasivo y aterrador.
Será un Grito que no podrá ser acallado por los grititos lastimeros de los
jilgueros del régimen, comprados para, según, defender los logros de la Cuarta
Transformación y para ocultar las atronadoras acusaciones de corrupción, de
falsedad, de traición a la patria en contra de los artífices del lopezobradorismo que
han destrozado a la nación.
Será el Grito del Mundial que recorrerá todos los rincones en contra de AMLO y
sus secuaces:
¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!
sglevet@gmail.com
