FERROCARRIL MEXICANO

Ago 4, 2026 | Columnas

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Agustín Basilio de la Vega.

En la 36ava Feria Nacional del Libro Juvenil e Infantil que se desarrolló en el Colegio Preparatorio y en la Escuela Industrial del 24 de julio al 2 de agosto, encontré un libro de Bernardo García Diaz y José Antonio Ruiz Jarquín titulado: “La Construcción del Ferrocarril Mexicano: El precursor”.

Dicho volumen de 240 páginas es una combinación de textos muy cuidados con ilustraciones de gran calidad entre las que destacan pinturas, planos, fotografías y mapas. Su lectura es interesante y pronto atrapa al lector que, conforme avanza, se sorprende del monumental esfuerzo de los empresarios Manuel Escandón y de su hermano Antonio que arriesgaron su fortuna en esta obra concesionada por diferentes gobiernos entre 1856 y 1873.

Años atrás, en 1842, se habían iniciado las primeras obras como consecuencia de una concesión otorgada al empresario Francisco de Arrillaga en 1837 quien logró construir el primer tramo operativo de 11.5 kilómetros hasta la localidad de Tejería, y que por la inestabilidad política no fue posible que alcanzara mayores avances.

El ferrocarril fue ideado para unir el puerto de Veracruz con la ciudad de México y así iniciar la construcción de este modo de transporte fundamental para el desarrollo del país. El gobierno liberal de Ignacio Comonfort concesionó el proyecto a perpetuidad a la familia Escandón el 31 de agosto de 1857.

Mas de 200 km se construyeron durante el segundo Imperio Mexicano pues Maximiliano I respetó e impulsó este proyecto, convencido de su importancia. Durante esos años inversionistas británicos compraron parte sustantiva de los derechos de la concesión por lo que esta obra estuvo a cargo de la “Compañía del Ferrocarril Imperial Mexicano”.

Tras la caída de segundo Imperio Mexicano, Juarez revalidó la concesión por un periodo de 65 años. A su muerte, el 1 de enero de 1873, Sebastián Lerdo de Tejada realizó el viaje inaugural entre la ciudad de México y el puerto de Veracruz. Después de 36 años de estudios, proyectos y obras civiles, México contaba con su primer ferrocarril con una longitud de 423.7 km. La duración de ese primer viaje fue de dos días ya que hizo una parada en Orizaba para pernoctar.

Con este ferrocarril se redujo considerablemente el tiempo de traslado de mercancías y pasajeros entre la capital de la República y el principal puerto del país, pues las diligencias y carretas tardaban entre 4 y 5 días. Esta obra portentosa

y modernizante en su época también sufrió criticas debido a que los costos de los pasajes no fueron baratos.

El libro me recordó los retos que se presentaron durante la construcción del Libramiento de Xalapa. La planeación y la asociación del gobierno federal con la iniciativa privada hizo posible, como ocurrió con el ferrocarril, sortear la “Barranca de Metlac” con obras de ingeniería y las “Cumbres de Maltrata” con túneles y puentes. En el libramiento se construyeron viaductos como “El Cimarrón” y “Xalapa” así como el Tunel “Xaltepec” entre otras obras gracias a miles de obreros y a ingenieros de origen nacional y extranjero.

El libro también es una lección histórica y referente para entender los fracasos de las actuales obras del Gobierno federal como lo es el “Tren Maya” y el aeropuerto “Felipe Ángeles” que carecen en primer lugar de visión empresarial, estudios técnicos y viabilidad financiera.

El tren Maya lejos de costar 150 mil millones de pesos superó los 500 mil millones y sus ingresos el año pasado fueron de 542 millones de pesos, pero los gastos de su operación fueron de 4,800 millones de pesos es decir que por cada peso que entra, se gastan casi 9 en su operación.

El aeropuerto AIFA lo prometieron en 75 mil millones de pesos de inversión, pero su costo real que incluye la Cancelación del de Texcoco supera los 400 mil millones. Esta obra no resolvió la saturación del Aeropuerto Benito Juárez pues no es funcional para vuelos internacionales y es un ejemplo de pérdida de tiempo y dinero ya que López Obrador no continuó una importante obra como si lo hicieron Maximiliano y luego Juárez.

La construcción del primer ferrocarril en México es un ejemplo de planeación, inversión privada en infraestructura y sensatez de los gobiernos que, pese a sus diferencias, dieron continuidad a los proyectos productivos sin anteponer sus ideologías al sentido común, la técnica. la economía y la oportunidad.

X @basiliodelavega 4 de agosto de 2026