Sin tacto
Por Sergio González Levet
La alcaldesa porteña Rosa María Hernández Espejo ha comenzado una verdadera
odisea para rescatar el agua de los veracruzanos de la mano privada del Grupo
MAS, integrada por la empresa española Acciona.
Durante más de 10 años se han documentado cientos, miles de quejas
ciudadanas por los incrementos en los cobros del agua, así como cobros
excesivos, deficiencias en el suministro, fugas sin reparar, y ni siquiera menciono
la pésima atención a los usuarios de parte de los trabajadores y empleados de la
empresa.
También hay que mencionar centralmente el conflicto laboral generado con el
Sindicato de Trabajadores del ahora extinto Sistema de Agua y Saneamiento de
Veracruz, que ha dejado en ruinas el importante edificio donde se encontraban las
instalaciones, en la esquina de las calles Colón y Grijalva.
Al inicio de su administración, la presidenta Hernández Espejo anunció que el
ORFIS realizaría una auditoría integral sobre diversos aspectos financieros,
técnicos y jurídicos, además de analizar la operación del servicio, información por
cierto que no tardará en darse a conocer por parte de la autoridad fiscalizadora del
estado.
Ahora el pleito ha ido escalando. No hace más de dos meses, el organismo
privado le solicitó al Ayuntamiento de Veracruz la recuperación de una cartera
vencida que supera los 2,600 millones de pesos. Sin embargo, el Ayuntamiento
respondió que no podía iniciar dichos cobros sin el soporte jurídico adecuado, ni
sin la integración de expedientes individuales asociados a cada cuenta.
Y llegamos al cuello de botella, pues el Grupo MAS ha tomado la decisión de
cobrarse a la mala los recursos de la renta que mes con mes tiene que depositar
al Instituto Municipal del Agua, y que corresponde legalmente por la concesión
otorgada.
Los jarochos han padecido verdaderamente por esa privatización, porque MAS
no mejoró sustancialmente el servicio de dotación de agua potable, como se
prometía en la concesión que le otorgó el Ayuntamiento hace algunos ayeres, y
menos redujo el costo de los pagos. Bonito negocio ha sido para la empresa
cobrar caro por un servicio deficiente, y todavía pretende cobrarse a la mala para
sanear su cartera vencida.
La maestra Hernández Espejo ha mostrado su voluntad de rescatar el servicio y
se propone mejorar la operación, los costos y la calidad en la dotación del vital
líquido que es maná en una región tan calurosa como la del Puerto.
Obvio, la empresa concesionaria no quiere soltar los jugosos dividendos que le
da la famosa concesión, pero el bienestar del pueblo se impondrá sobre los
intereses particulares, y pronto tendrá que entregar su negocito, por más
movimientos legaloides que haya estado haciendo.
El rescate del agua potable será un acto de justicia y de buen gobierno. Sólo
quedará mejorar y abaratar el servicio.
sglevet@gmail.com
