Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Por razones que los mortales de a pie no alcanzamos a comprender,
al alcalde de Ixhuatlán del Sureste, Raúl González Martínez, lo traen
asoleado casi desde que comenzó su mandato. Primero le quitaron a
los policías municipales al conque de que no habían acreditado sus
exámenes de confianza, después le mandaron a la subsecretaria de
Desarrollo Social, Eusebia Cortez, a que le gritara improperios por
una silla de ruedas que gestionó el ayuntamiento, pero doña Eusebia
no le quiso dar el debido crédito a esa gestión.
Más adelante quisieron desaforarlo porque entregó con retraso el
Plan Municipal de Desarrollo. Después, el comandante de la policía
municipal y tres elementos fueron detenidos y vinculados a proceso
por el secuestro y asesinato de la periodista Roxana Guzmán. Y por
último, la Fiscalía General del Estado pidió el desafuero del propio
Raúl como presunto autor intelectual de ese crimen.
El martes 21 de julio el edil acudió al Congreso local para ser
notificado formalmente del inicio de su desafuero. Y ahí le dijeron
que tiene un plazo legal de siete días para presentar pruebas,
documentos y los alegatos correspondientes en su defensa.
¿Hay suficiente solidez jurídica como para presumir que el munícipe
es responsable de ese crimen deleznable?
Bueno, la FGE se encontró con un “testigo protegido” que dijo haber
“escuchado” al alcalde hablar con “un jefe criminal” al que ordenó
ejecutar a la periodista porque “Roxana tenía una foto de él portando
un arma de alto poder”.
Es decir, la Fiscalía hizo caso a un testimonio “de oídas” que carece
de valor probatorio.
En este México nuestro hay 2 mil 462 municipios con sus
respectivos alcaldes o alcaldesas. Y han sido varios los que han
posado con armas de alto poder y cuyas fotos ellos mismos suben a
sus redes. Una vez que se arma el jaleo mediático, el Congreso de su
estado les da un jaloncito de orejas y los conmina a no repetir el
numerito, los alcaldes suben un video ofreciendo disculpas. Y listo.
¿Por qué el munícipe de Ixhuatlán del Sureste tendría que ser la
excepción y ordenar un asesinato perpetrado con inhumana sevicia?
Ojo lector, no estoy defendiendo al edil. Si resulta responsable lo
justo será que pague con cárcel su crimen. Pero si todo se trata de
una sucia patraña como las que acostumbraban Eric Cisneros y su
chalán Cuitláhuac García… uta.
En la misma tabla está el alcalde de Úrsulo Galván, Bertín Bravo
Montero, al que acusan de la desaparición de un empresario, su
escolta y la camioneta donde viajaban.
Algo no cuadra en estas dos peticiones de desafuero de dos
munícipes que curiosamente son de Movimiento Ciudadano. Pero al
parecer hay una explicación. “Los morenos están aterrados por el
triunfo de MC en las elecciones pasadas y porque sus encuestas
internas dicen que el partido naranja puede ganar la mayoría en el
Congreso. De ahí que quieran doblar con amenazas o cárcel a sus
militantes”, me dijo un analista que de esto sabe un mundo.
Movimiento Ciudadano contraatacó. Mediante un enérgico
comunicado fijó su postura al asegurar que desde que la 4T llegó al
poder no se combatió ni se combate al crimen organizado, pero sí se
persiguió y se persigue a opositores, periodistas, académicos y
funcionarios.
“Encarcelar por motivos políticos a quien piensa diferente no debió
ni debe permitirse nunca… Exigimos el cese inmediato de cualquier
acto de persecución política contra integrantes de nuestro
movimiento o contra cualquier ciudadano que sea perseguido por
pensar distinto, señalar abusos o defender una causa legítima”.
El texto finaliza: “Estamos a favor de que cualquier conducta
delictiva sea investigada y sancionada conforme a derecho. Nadie
debe estar por encima de la ley. Y justo por eso las instituciones del
Estado deben servir a la justicia, no a la presión política”.
Mientras las autoridades dicen que tanto el caso de Raúl como el de
Bertín son temas eminentemente judiciales, la voz de la raza asegura
que son políticos. Y tienen que ver conque ambos alcaldes se
habrían negado a brincar a las filas de Morena cuando los
“invitaron”.
La gobernadora Rocío Nahle lo negó: “Es mentira que a esos dos
alcaldes se les haya invitado a Morena. Eso no es cierto. Yo
pregunté al dirigente estatal y eso no es verdad”.
En lo personal yo le creo a la gobernadora, al que no le creo es a su
dirigente estatal.
Apenas en abril pasado, los alcaldes de Chiacaltianguis, Ackciel
Jamir Torrecilla y de Yecuatla, Rolando Jiménez Pérez, renunciaron
al PT y se fueron a Morena tras una visita que les hizo el dirigente
de ese partido Esteban Ramírez Zepeta con quien se tomaron la foto.
Lo mismo pasó con la alcaldesa de Teocelo, Daniela Villegas
Olmos, que llegó a la alcaldía abanderada por el PT pero se sumó a
Morena después de una agradable visita que le hizo Zepeta con
quien también se tomó la foto.
Es vox populi que después de la pateada que le dieron a Morena en
las elecciones municipales del año anterior y para congraciarse con
la gobernadora, Ramírez Zepeta se dedicó a visitar a los alcaldes de
oposición a quienes les hizo tentadoras ofertas si se pasaban al
guinda o veladas amenazas si se negaban. Y tanto Raúl González
Martínez como Bertín Bravo Montero se habrían negado, por lo que
están a punto de sufrir las consecuencias.
Caray, y pensar que los morenos y su líder Andrés Manuel llegaron
al poder prometiendo que serían diferentes.
bernagup28@gmail.com
